
El sonido rítmico de los bastones de madera golpeando el suelo de cantera anuncia su llegada. Al verlos, el tiempo parece detenerse: cuerpos encorvados que cargan el peso de los años, pero que de pronto estallan en un zapateado vigoroso, lleno de una energía que desafía a la edad.
En el Centro Artístico de Danza (CAD), creemos que para bailar la Danza de los Viejitos, primero hay que entender el latido de la Meseta Purépecha que la vio nacer.
1. Un origen sagrado: La ofrenda al Dios Sol
Aunque hoy la vemos en festivales y plazas de Uruapan, originalmente esta danza no era un espectáculo, sino un ritual prehispánico profundo. Se realizaba en honor al Tata Jurhiata (el Dios Sol) y a los cuatro puntos cardinales.
Los cuatro danzantes originales representaban las estaciones del año y el ciclo de la vida. No eran “viejos” en el sentido de debilidad; eran los Huezcori, los sabios de la comunidad que poseían el conocimiento y la conexión con lo divino. Tras la llegada de los españoles, la danza evolucionó con un toque de picardía y sátira, pero su esencia sagrada permanece intacta.
2. El simbolismo de la indumentaria: Identidad y Mística
Cada pieza que visten nuestros alumnos en el CAD cuenta una historia. La vestimenta de los “Viejitos” es un catálogo de la artesanía michoacana:
- La Máscara: Tallada en madera y pintada con un tono rosado. Sus facciones sonrientes y ojos brillantes representan la alegría de vivir y la sabiduría de quien ya no teme al paso del tiempo.
- El Atuendo: El calzón y la camisola de manta blanca con bordados finos representan la pureza. Se complementan con la faja roja y el pañuelo, elementos típicos de la región.
- El Bastón y los Huaraches: El bastón de madera de tejocote no es solo un apoyo; es un instrumento percusivo que, junto con las suelas de madera de los huaraches, crea ese zapateado “seco” y potente que caracteriza a Michoacán.
3. El Zapateado: El lenguaje de la resistencia
Bailar la Danza de los Viejitos requiere una condición física excepcional. El contraste entre los momentos de “cansancio” (donde los danzantes tosen y se apoyan en sus bastones) y los estallidos de zapateado rápido es una metáfora de la resiliencia del pueblo Purépecha.
Es un baile que exige técnica, equilibrio y, sobre todo, una gran capacidad de interpretación. En nuestras clases en Uruapan, enseñamos a los jóvenes que cada golpe contra el suelo es un recordatorio de que nuestra cultura sigue viva, fuerte y vibrante.
¿Sabías que…? Antiguamente, solo los ancianos más sabios tenían el permiso de ejecutar esta danza. Hoy, en el CAD, pasamos esa estafeta a las nuevas generaciones para que el fuego de Michoacán nunca se apague.
Vive la tradición en el CAD
¿Te gustaría aprender los pasos, la historia y el orgullo de portar la máscara de los viejitos? En el Centro Artístico de Danza Mintzita Uarhari, formamos a los próximos guardianes de nuestra cultura en el corazón de Uruapan.
